domingo, 12 de septiembre de 2010

Sofia Coppola, la reina de Venecia

Venecia, 12 sep (PL) La cineasta italo-norteamericana Sofia Coppola se marchó a casa escoltada por un León de Oro que pondrá en el regazo de su padre, el gran Francis Ford, quien le enseñó el abc de un oficio que ella amasó con un talento heredado y madurado con los años.

Un León al que está íntimamente asociado otro mérito de no menor relevancia, el de ser la cuarta mujer que lo gana en la historia de estos festivales.

A los 39, y con solo un pequeño puñado de películas rodadas, se alzó con el máximo lauro de una Mostra a la que parecía predestinado, según consenso de la prensa, el chileno Pablo Larraín y su estremecedora Post morten, ambientada en el sombrío preludio del golpe militar de Augusto Pinochet que inauguraría una de las etapas de horror más cruentas de la historia de Chile.

Sofia Coppola se impuso, sin embargo, con Somewhere, un "filme que nos sedujo desde la primera escena y fue creciendo en nosotros, en nuestros análisis, en nuestras mentes y simpatías", afirmó el presidente del jurado, Quentin Tarantino.

Fue una decisión unánime en la que primaron las calidades artísticas, añadió, al argumentar un fallo que provocó no pocos comentarios sinuosos.

El principal de ellos asociado a su condición de ex pareja de una cineasta y guionista cuya brillantez, demostrada desde su primer filme, Las vírgenes suicidas, ya dejó entrever el potencial que no tardaría en emerger y desplegar sus multiples aristas.

Una brillantez que la pone a salvo de cualquier suspicacia.

Su historia, ambientada en hoteles -"los conozco al derecho y al revés por el tiempo que pase en ellos cuando viajaba con mi padre", - aborda la búsqueda de un actor repleto y hastiado de la fama (Johnny Marco), empeñado en reencontrarse a sí mismo mediante la relación con su hija (Elle Fanning).

Quería hablar de la ciudad de Los Angeles, explicó Coppola, hacer un retrato de la ciudad. Para ello eligió enfocar su mirada en uno de esos momentos de transición en que el ser humano se aisla del mundo para quedar en contacto unicamente con su soledad.

Y también el territorio de los hoteles con su sensación de fugacidad, de temporalidad, de isla sin anclaje.

Tarantino había anticipado desde su primera conferencia de prensa que su integridad, tantas veces manifiesta, lo ponía al abrigo de cualquier posible conjetura y también anticipó que sus gustos habían cambiado con los años, sin dejar de ser fiel a la estética que siempre lo ha acompañado.

Esta dualidad se tornó perceptible -en su indiscutible liderazgo del jurado-, no solo en la adjudicación del León de Oro a Sofia Coppala (méritos aparte) sino también en el León de Plata otorgado al español Alex de la Iglesia con su retrato hilado en la cuerda de una tragedia grotesca, en Balada triste de trompeta.

La película abarca el período que va de la Guerra Civil (1936-39) hasta el asesinato del ex presidente del Gobierno español Luis Carrero Blanco, visto desde el hilo conductor de un payaso tonto, encarnado por Carlos Areces, y el afilado carisma del payaso gracioso que tiene a su marced la compañía a la que llega el primero.

La cámara registra, desde una visión delirante, la imagen de una España dual, enfrentada a si misma dese sus dos mitades, hasta destruirse.

El jurado, integrado entre otros por el director y guionista mexicano Guillermo Arriaga y el italiano Gabriel Salvatore, destacó el estilo desbordado de la cinta y su original retrato del franquismo.

"Aquí lo que se ha premiado es al mejor coctelero, al barman, dijo De la Iglesia con la irrverencia consustancial a su persnalidad indomable, y que no vacila en volcar hacia sí mismo.

El truco es mezclar los elementos bien, añadió,, porque no hay que intentar algo nuevo, sino bueno". Una película es como mostrarte a ti mismo de una manera violenta, había dicho antes en diálogo con la prensa, como también expresó que fue la más difícil, pero también la que mayor contentura y orgullo le había producido.

Tarantino tuvo que soportar que el fallo del jurado encabezado por él fuera calificado aquí como un triunfo del "clan Tarantino, a lo que contribuyó el Leon de oro a la carrera, conferido a Monte Hellman, quien se arriesgó a producir su primera película, Reservoir dogs, cuando Tarantino era solo un anónimo debutante en las lides del cine. Solo que aparte de ser el descubridor y mentor del realizador de Pulp fiction, Hellman es una de las figuras imprescindibles del cine independiente de los años 1970 y 1980.

Venecia concluyó sin abandonar su tendencia a privilegiar la filmografía europea y, para comprobarlo, basta echar una mirada a la lista de galardones.

América Latina quedó fuera una vez mas en una Mostra cuyos organizadores quisieron imprimir un matiz "democrático" a su selección de filmes concursantes al incluir a la chilena Post morten en la sección oficial del certamen y abrirle una puerta subalterna a la cinematografía de ese costado del mundo, en las secciones paralelas.

A continuación, la lista de los principales premios:

-León de Oro al mejor filme: Somewhere, de Sofia Coppola (EE.UU)
-León de Oro Especial: Monte Hellman (EE.UU, por el conjunto de su carrera
-León de Plata a la mejor dirección: Alex de la Iglesia, por Balada triste de la trompeta (España-Francia)
-Premio Especial del Jurado: Essential killing, de Jerzy Kolimowski (Polonia-Noruega-Hungría-Irlanda)
-Copa Volpi a la mejor actuación masculina : Vincent Gallo, por Essential killing
-Copa Volpi a la mejor actuación femenina : Ariane Labed, por Attenberg, de Athina Rachel Tsangari (Grecia)
-Premio Marcello Mastroianni al mejor debutante : Mila Kunis, por Black swan, de Darren Aronofsky (EE.UU)
-Premio mejor fotografía: Mikhail Krichman, por Ovsyanki, de Aleksei Fedorchenko (Rusia)
-Premio mejor guión : Alex de la Iglesia, por Balada triste de trompeta
(España-Francia)

No hay comentarios:

Publicar un comentario